ADIOS AL CASETE
Cápsula 319 del 30 de Agosto de 2008
Investigación y Guión: Conti González Báez
Hace unos días se realizó un funeral en las oficinas de la Editorial Hachette en Manhattan, en honor de lo que se consideró un "querido amigo". Nadie había muerto realmente, excepto una pieza de tecnología: el casete de audio.
El compact cassette, como se llamó originalmente, fue creado por el consorcio electrónico holandés Phillips y presentado al público en 1963.
Durante muchos años, la cinta magnética grabable o casete fue un formato usado por la industria musical para presentar sus producciones, el cual representó una fuerte competencia para los discos fonográficos de vinilo.
Su reducido tamaño permitió la construcción de grabadoras y reproductores portátiles de pilas, por lo que el sistema de dos bobinas en una cajita de plástico se convirtió en el favorito de los jóvenes de todo el mundo.
El casete vivió su época de gloria en la época del Rock & Roll, a través de grabaciones no del todo legales de conciertos en vivo y de copias caseras de discos.
A la industria discográfica no le importaba demasiado esto, ya que la calidad de las grabaciones dejaba mucho que desear y empeoraba con cada copia.
En cambio ahora, en la época digital, se puede copiar un disco compacto en minutos, con una alta calidad, lo que sí representa un grave problema para las disqueras.
Los casetes realmente despegaron en popularidad en 1979, año en que fue introducido un nuevo reproductor, el Walkman de Sony, que permitió a la gente escuchar su música mientras trotaba.
El peso del primer Walkman, ligeramente más pequeño y ligero que un ladrillo, puede parecer cómico para los estándares del iPod actual, pero en esos años lucía elegante.
Hace cinco años, en el marco de la Exposición Internacional de Radiodifusión celebrada en Berlín, el casete celebró su cumpleaños número 40.
En 2003 aún seguía vigente en el mundo de la música; a nivel popular, era el formato más práctico para grabar y llevar música a todos lados. Pese al auge de los discos compactos, todavía se vendían decenas de millones de casetes.
Hoy en día, escuchar música en casetes es un pasatiempo moribundo. Ninguno de los primeros 10 álbumes de la actual lista de popularidad Billboard fue lanzado en cinta, aunque la mitad sí se presentó en vinilo, formato que ha estado resurgiendo.
El año pasado sólo se vendieron 400,000 casetes de música, representando la décima parte del 1% de todas las ventas musicales físicas y digitales, de acuerdo con la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos.
Aunque el casete fue desechado hace ya tiempo por la industria de la música, ha seguido con vida para los editores de audio libros. Muchas personas lo prefieren porque es fácil volver a escuchar desde el punto en que lo dejaron la vez anterior, o regresarlo en caso de haberse perdido una frase.
Para la Editorial Hachette, sin embargo, la demanda se ha reducido tanto que en junio lanzó su último libro en casete: "Sail", una novela de James Patterson y Howard Roughan.
El funeral, llevado a cabo por el personal del departamento de audio libros, fue reflejo del declive general del casete, que fue eclipsado por el disco compacto o CD y, más recientemente, por las descargas digitales en Internet.
Los expertos no esperan ver un resurgimiento de los casetes como el que ha habido en el mercado de los discos LP o de Larga Duración. Los discos de vinilo han sido siempre atesorados por sus devotos aficionados y su sonido es de gran calidad, lo que no sucede con los casetes.
Las ventas de reproductores de casetes, que registraron su cenit en 1994 con 18 millones de unidades, se hundieron a 480,000 en 2007. La Asociación de Electrónicos de Consumo pronostica que en 2012 las ventas bajarán a 86,000.
Sin embargo, los aparatos no desaparecerán nunca por completo. La gente tiene tremendas cantidades de cintas y una curiosidad innata cuando se encuentra una caja de casetes. Siempre se pregunta: "¿Qué habrá en éstos?"
|