CHRISTOPHER CLAVIUS
Tema Redes 419 21 de AGOSTO de 2010
CHRISTOPHER CLAVIUS
Investigación y Guión: Conti González Báez
El matemático y astrónomo Christopher Clavius fue un jesuita alemán, que ayudó al Papa Gregorio XIII a introducir lo que conocemos como el Calendario Gregoriano, que nos rige actualmente.
Clavius nació el 25 de marzo de 1538 en Bamberg, Bavaria, en lo que hoy es Alemania. No se sabe con certeza cuál fue su nombre original; pudo haber sido Christopher o Christoph Klau.
Algunos historiadores piensan que Clavius pudo ser un juego de palabras a partir del apellido alemán Schlüssel, que significa "llave", en latín clavis.
En este caso, la palabra llave indica que era tomado por una persona inteligente, capaz de abrir secretos y desentrañar los problemas más difíciles.
No se conoce nada sobre la infancia y juventud de Clavius. En 1555, a los 17 años, entró a la recién fundada Orden Jesuita y allí recibió su educación.
Luego asistió a la Universidad de Coimbra en Portugal, donde conoció al famoso matemático portugués Petrus Nonius. A continuación estudió Teología en el Colegio Jesuita en Roma.
Fue nombrado Profesor de Matemáticas en el Colegio Romano, donde permaneció durante toda su vida. Solamente estuvo alejado durante un período en Nápoles, alrededor de 1596, y otro debido a una visita al rey de España en 1597.
Ese mismo año fue asignado por el Vaticano para calcular las bases de la reforma del calendario, con el objeto de proporcionar una solución al constante desplazamiento de las fiestas religiosas cristianas a lo largo de los años.
La regla del año bisiesto del Calendario Juliano, vigente en ese entonces, creaba 3 años bisiestos de más en cada período de 385 años. Como resultado, los equinoccios y solsticios lentamente se apartaron de las fechas previstas en dicho calendario.
Como el día del equinoccio de primavera determina la fecha de la Pascua, la Iglesia comenzó a presionar por una reforma. Si no hubiera sido por Christopher Clavius, estaríamos celebrando la Navidad el 12 de diciembre.
El cambio fue resultado del trabajo de una comisión nombrada por el Papa Gregorio XIII para corregir el Calendario Juliano, encabezada por Clavius.
Durante siglos, la Pascua había sido celebrada el día equivocado, a veces hasta un mes después y poco a poco estaba convirtiéndose en una fiesta de verano.
En ocho siglos, muchos académicos habían fallado en identificar la fecha correcta de la festividad, así como en corregir el Calendario Juliano.
El problema con el calendario creado por Julio César era en parte astronómico y en parte aritmético. La tarea de Clavius, calcular la fecha del equinoccio vernal y corregir el desfase de las estaciones, era monumental, considerando los escasos recursos astronómicos y matemáticos de su tiempo.
La exactitud de sus cálculos le dio la fama y un lugar preponderante en la historia. Clavius encontró la fecha correcta para la Pascua y descubrió que tenían que agregarse 97 días cada 400 años.
Propuso que los años bisiestos ocurrieran en años exactamente divisibles entre cuatro, excepto aquellos terminados en 00, que sean divisibles entre 400.
Esta regla aún se utiliza hoy y es tan precisa que no será necesario realizar ninguna otra reforma al calendario por muchos siglos. Siguiendo su plan, sabemos que la próxima vez que deba agregarse un día completo será en el año 4317.
Es asombroso que Clavius fuera capaz de medir la duración del año con tanta precisión; hasta la fecha nadie sabe cómo lo logró. Tuvo que escribir 800 páginas para explicar y justificar sus resultados.
De los muchos intentos para resolver el problema, algunos eran más precisos, pero requerían de un conocimiento especializado en astronomía para calcular una fecha. Kepler, defendiendo el sencillo plan de Clavius, dijo: "Después de todo, ¡la Pascua es una fiesta, no un planeta!"
Joseph Scaliger, autor de otro plan que fue rechazado, lo tomó de mala manera; la disputa llegó a niveles personales cuando llamó a Clavius "viejo panzón alemán", aludiendo a su corpulencia.
Más tarde y de mejor humor, Scaliger reconoció su estima y respeto por Clavius, diciendo que prefería una censura de él que los elogios de otros hombres.
En 1582, el Calendario Juliano terminó el jueves 4 de octubre. Al día siguiente fue viernes 15 de octubre e inició el nuevo Calendario Gregoriano, con la promulgación de la bula papal Inter gravissimas.
Octubre fue escogido por Clavius para la conversión, debido a que era el mes con menos días festivos. Su idea no fue apoyada inicialmente; algunos matemáticos como François Viète se opusieron contra el cambio de calendario que, según ellos, era una conspiración papal para robarles 11 días.
Los habitantes de ciudades como Frankfurt se levantaron en contra del Papa y los matemáticos del Vaticano. La gente estaba desorientada e incluso hubo ventanas rotas en las casas de jesuitas de toda Europa, culpándolos por el cambio.
Ante esta resistencia, Clavius escribió en 1595 su famosa "Nueva Apología del Calendario Romano", donde justificaba las reformas y las defendía de los ataques.
La implementación del plan para cambiar de calendario no tuvo un éxito inmediato, ni universal. La Iglesia Ortodoxa lo vio como una intrusión romana y los países protestantes estaban renuentes a aceptar cualquier decreto papal.
Inglaterra no adoptó el calendario de Clavius hasta 1751, mientras que la Iglesia Ortodoxa de Rusia cambió al Calendario Gregoriano en 1918, obligada por la Revolución Bolchevique.
Como ya lo hemos comentado en Las Redes del Tiempo, España cambió de calendario en 1582, en cuanto lo decretó el Papa. Este cambio se dio también en sus colonias, incluyendo la Nueva España, es decir, nuestro país.
En 1585 murió el Papa Gregorio XIII y en su tumba del Vaticano aparece Clavius, presentando su Calendario Gregoriano. Fue un gran honor para el científico, que entonces tenía 47 años.
Aunque Christopher Clavius produjo pocas matemáticas por su cuenta, realizó más esfuerzos que cualquier otro escolástico del Siglo XVI para promover el conocimiento matemático.
Dentro de la Orden Jesuita, fue casi el único responsable de la inclusión de las matemáticas en el programa de estudios de sus escuelas en toda Europa, en una época en la que dicha materia era a menudo ridiculizada por teólogos y filósofos.
Clavius fue un dotado profesor y escritor de libros de texto. Sus libros de Aritmética fueron usados por muchos matemáticos, incluyendo a Leibniz y Descartes.
Produjo una versión de los "Elementos" de Euclides en 1574, que contenía muchas ideas propias. Fue llamado "un texto modelo, perfecto para su tiempo" por Cantor y Kaestner, quienes lo consideraron indispensable para la investigación de la historia de las Matemáticas.
También anticipó varios desarrollos matemáticos. En su obra "Astrolabium", fue el primero en utilizar un punto para separar los decimales. Sin embargo, el punto decimal fue aceptado hasta 20 años después.
En su libro "Álgebra", fue el primero en utilizar paréntesis para expresar agregados, así como un símbolo para una cantidad desconocida, como la X actual. Otras innovaciones que le atribuyó Florian Cajori fueron los símbolos de +, - y la radical.
En "Geometría Práctica", propuso una manera de dividir una escala en subdivisiones cada vez más pequeñas para medidas muy precisas, mucho más completa que la desarrollada por Nonius.
Su idea fue adoptada 42 años después por Vernier, que desarrolló un instrumento de medición que lleva su nombre, el cual tal vez debería llevar el de Clavius.
Su libro "Gnomónica" demuestra geométricamente cada una de las posibilidades de construir un reloj de sol y contiene todos los principios conocidos hasta entonces para medir el tiempo.
El jesuita creó varios instrumentos científicos. Trabajó en uno en particular, que medía fracciones de ángulos. También diseñó diversos relojes de sol y desarrolló un cuadrante para ser utilizado en búsquedas.
En el terreno de la astronomía, Clavius creía que la Tierra era el centro del Universo y fue un defensor acérrimo del modelo geocéntrico de Ptolomeo sobre el Sistema Solar, oponiéndose a quienes defendían la teoría heliocéntrica de Copérnico, como su contemporáneo Galileo Galilei.
Cuando éste comenzó sus observaciones con su telescopio, Clavius ya era bastante mayor, pero aún seguía activo. Fue tratado con gran respeto por Galileo, quien lo visitó en 1611.
Clavius aceptó sus descubrimientos como genuinos y al final de su vida apoyó el sistema heliocéntrico, en el que la Tierra gira alrededor del Sol.
Sin embargo, tenía sus dudas acerca de que las manchas de la Luna fueran realmente cráteres, montañas y valles. Aunque no creía en ellos, hoy en día uno de los mayores cráteres lunares lleva su nombre.
Clavius también fue muy estimado por otros grandes científicos de su tiempo, como Tycho Brahe y Johann Kepler, con quienes se escribía regularmente.
Su extensa correspondencia epistolar es preservada en diferentes archivos de la Universidad Gregoriana en Roma. Son más de 291 extensas cartas, algunas de ellas auténticos tratados.
En sus últimos días de vida, Christopher Clavius era considerando un ilustre matemático y el astrónomo más respetado en toda Europa, al que tanto académicos como potentados confiaban y consultaban los problemas científicos más importantes del momento.
Cuando tenía 73 años, su salud lo obligó a abandonar sus trabajos, delegando responsabilidades a sus colegas más jóvenes. Murió poco después, el 6 de febrero de 1612, en Roma, actualmente capital de Italia.
Sus trabajos fueron descritos en las primeras ediciones de las "Actas Filosóficas" de la Real Sociedad de Londres, fundada en 1660, 48 años después de su muerte. Se trata de la revista científica más antigua que continúa publicándose.
Clavius dejó diecinueve libros, que fueron reimpresos y se mantuvieron en uso mucho después de la supresión de la Compañía de Jesús durante 40 años, a partir de 1773. Su discípulo Matteo Ricci tradujo sus obras al chino.
El astrónomo jesuita aún no ha tenido el reconocimiento que merece por todos sus revolucionarios logros científicos, algunos comprobados recientemente.
En 1979, el periódico New York Times publicó que algunos astrónomos habían descubierto que el Sol estaba encogiéndose. La evidencia era un anillo de luz durante un eclipse total de Sol, que había sido registrado meticulosamente por Christopher Clavius; ahora, el anillo ya no está.
Su nombre está inscrito sobre piedra en librerías y universidades tan importantes como la Sorbonne de Francia y hay retratos suyos en museos de todo el mundo.
Uno de los mayores cráteres de la Luna fue nombrado en su honor. El Cráter Clavius tiene 233 kilómetros de diámetro. En el mundo de la ciencia ficción, ahí se localiza la Base Clavius que aparece en la película de Stanley Kubrick "2001: Una Odisea Espacial", así como en la novela de Arthur C. Clarke, creador de la historia.
Se trata de un homenaje del famoso escritor al matemático y astrónomo alemán Christopher Clavius, reconocido como "el gran maestro del Renacimiento".
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